jueves, 17 de octubre de 2013

SUNSET / SUNRISE


A veces, y dependiendo del sitio, es dificil solo con mirar el sol saber si está amaneciendo o atardeciendo, y al final, simplemente es cuestion de actitud el tener la sensacion de acabar o de empezar ciclos.
O quizas el fin de un ciclo coincide con el comienzo de otro.
Quizás, el comienzo del verano, no presagiaba los nuevos horizontes que se iban a abrir. Sólo se esperaba de él un periodo para coger fuerzas y empezar un nuevo año. Un año de asentar nueva ubicacion, de consolidar expectativas/horizontes. El caso es que al final en un pueblo que está vivo, siempre hay movimiento, y a pesar de estar en reposo, la alerta está activada. Y por circustancias del vivir, aparecen nuevos campos verdes que sembrar; nuevos sabios que aportan nuevos conocimientos; nuevos habitantes que aparecen con fuerza y se van; otros que aparecen con fuerza y se quedan y otros que no saben si van o vienen.... Nuevos componentes en el foro que decide todo (o casi todo), porque ya es sabido que el rumbo del camino a veces no sigue el horizonte que se persigue, y que hay factores externos que lo pueden desviar, y eso hace necesario aprender a convivir con cierto sentimiento de frustación, pero siempre con ese sabor agridulce de haber luchado todo por alcanzarlo.
Con esas premisas,  Septiembre acaba, y empiezan los campos a funcionar (los nuevos y los resembrados); el gallo vuelve a cantar temprano; el pueblo vuelve a amanecer antes de la salida del sol, y a parar despues de la puesta de éste. La fuente vuelve a fluir, todo vuelve a fluir...

martes, 23 de julio de 2013

SUMMER TIME


Por las ventanas de las casas entraba los chillidos de las chicharras; la intensa calima; el olor a arena y a agua del mar. No cabía duda, había llegado el verano.
Y el pueblo, como todos en verano, tenía su actividad cambiada, ya que es una buena época para descansar, desconectar, reconectar con el mundo y comenzar nuevos proyectos.
Atrás quedaban unos meses muy intensos, que aun dejaban huella, cada vez menos, pero que su marca nunca se borrará.
Las puertas del colegio estaban cerradas, aunque sus ventanas estaban abiertas, para que las clases se aireasen, y los conocimientos que allí se discutían, siguieran fluyendo.
Los verdes campos, estaban ahora segados, después de recoger su fructífera cosecha, y a la espera de que las semillas plantadas, volvieran a brotar en frutos cada vez más provechosos.
La gente hablaba relajadamente entre ellos. Unos deshacían equipajes, pensando en su siguiente destino, mientras otros guardaban bañadores en sus mochilas.
Un abuelo le contaba a su nieto una preciosa historia de dos elefantes que se juntaron, y se separaron, por cuestiones de la vida, mientras el niño abría el grifo y llenaba un gran vaso de agua, agua limpia, refrescante y cristalina….

Y a lo lejos se escuchaba una canción….

lunes, 6 de mayo de 2013

SEIS MESES

CRONOS. Esta era la palabra que había escrito el maestro en la pizarra esa mañana. Tiempo, magnitud por la cual los seres humanos medimos la duración de los acontecimientos, y la separación entre ellos; y que a la vez nos permite hacer una secuenciación de los mismos. Entonces levantó la mano el hijo de cronos, el cronologista del pueblo, y le dijo al maestro que su papa le decía que el tiempo era muy relativo. Que a pesar de que teóricamente fuese algo matemático, en realidad dependía mucho de los acontecimientos ocurridos, y que un día nunca dura lo mismo que otro. Y no le faltaba razón, ya que el cronologista había tenido una actividad muy intensa los últimos seis meses, y había escrito más paginas que en muchos años atrás.
Y es que hacia seis meses que fort Rurosan había llegado a su nueva fuente.
Seis meses intensos, caóticos, un poco frenéticos en realidad.
En los que un viento sureño calido y maravilloso había impulsado como nunca, y después un vendaval frío del norte lleno el cielo de nubes negras.
Donde apareció una nueva energía (Chi), muy gratificante.
En los que ha pasado nuevos habitantes por el pueblo dejando cada uno su poso.
En los que habitantes que parecían que iban a ser eternos decidieron  tomar otro camino, y han salido dejando un poso increíble.
En los que nuevas casas se han construido. Nuevos horizontes se han abierto. Nuevos lenguajes han aparecido.
En los que las buenas semillas de los campos verdes los han hecho florecer con una fuerza increíble.
Donde ha habido un invierno duro, frío, lluvioso, y una primavera tibia que parece que esta empezando a calentar.
Donde el senado ha tenido que barajar varias batallas con mejor o peor fortuna.
Donde ese senado ha cambiado varias veces líder.
Donde se han construido puentes, algunos resistentes, otros más frágiles. Pero todos con intención de tener algún uso.
Seis meses en los que los sabios extranjeros han tenido mucha presencia, y han alucinado con la resistencia de los cimientos de este pueblo.
En los que la fuente esta dando un agua nueva, cristalina, pura.
Y es que en fort Rurosan, seis meses, dan para mucho.




Entraba un sol cálido por las ventanas de la clase. Esas ventanas que daban a la plaza donde estaba la inscripción: “La cosa mas triste en la vida es el talento malgastado”, y en la cual había aparecido otra: “Nada impone normas. Sólo la vida”.
Y es que al final la clave era esa, VIVIR