sábado, 27 de octubre de 2012

Un Viaje Esperado

Pues sí, fort rurosan parte en rumbo de su nueva fuente. Comienza el viaje, o más bien, continúa el viaje. El viaje de la vida, en el que hay tramos más agradables, tramos, más duros, pero en el que al final, y con el paso del tiempo, me voy dando cuenta que todo es cuestión de actitud y perspectiva, y al final la cuesta arriba mas empinada se “puede” subir con menos dificultad que una larga recta llana.
 Está todo preparado para partir. Las pilas cargadas, los frutos recogidos, el “campamento levantado”. Como botas en los pies con las que caminar con seguridad, la confianza en uno mismo, la confianza en los “sabios expertos”. Como bastón de ayuda en el que apoyarnos, el cariño y la buena energía que mandáis todos. Como compañeros de viaje, libros, música y películas, mi gente en la lejanía y MI GENTE en la cercanía. Como impulso extra, empujones sureños por la espalda y algo de doping, que siempre viene bien. 
La ruta de viaje es sencilla. Unos días de “dura senda”, la cual agotará, mucho, durante, pero sobre todo después, hasta llegar a la nueva fuente. Una vez allí, y con las consecuencias del duro camino a cuestas, unos días más (un ciclo lunar) para volver a construir la villa alrededor de la nueva fuente, y esperar que pueda surtir de nuevo de vida este pueblo, que tantas ganas tiene de seguir. Y seguirá, no hay duda…. ;)

lunes, 8 de octubre de 2012

Tambores de guerra


 

Era una mañana más, que no cualquiera. Los “rrsenses” estaban intranquilos. Ya había salido el sol y se dedicaban a sus tareas, a sus preparativos, a su vida, pero tenían una rara intuición. Algo pasaba. También los perros miraban insistentemente al cielo. Y ladraban. Y corrían de un lado a otro. Nerviosos. Instinto  de supervivencia animal…

Entonces sucedió. Corriendo, como un vendaval, llego desde el norte a quien tanto esperaban; mensajero con noticias. Y allí, en el ágora, grito a todos los que se acercaban, que había buenas noticias, muy buenas noticias. HABIA FUENTE. Estaba un poco lejos, en tierras tudescas,  pero era una fuente ideal. Y justo en el momento preciso, ya que la fuente del  pueblo está agotándose ya. Da para los fértiles campos verdes y  poco más.

 Queda decidir la ruta a seguir. Acabar con los últimos preparativos. Acumular el resto de provisiones. Aprovechar los rayos de sol, las rachas de viento del sur,  para cargar las pilas de energía. Y a por ello. Porque va a ser un camino duro, difícil. Pero estos villanos son pertinaces. Y saben que van a luchar. Que van a “su guerra”.

lunes, 1 de octubre de 2012

Días de borrasca


El pueblo se inundaba por momentos. Un
cúmulo de cosas se cernían sobre él. Los barrenderos llevaban días sin limpiar; estaban en los preparativos del viaje y habían descuidado el pueblo. Los consejeros estaban movilizados en los pueblos vecinos, intentando ayudar en sus problemas. Sereno, el consejero del viaje, estaba en cama con un pie roto, por una caída. Encima el viento sureño, había marchado ya de nuevo hacia el sur, dejando el recuerdo de sus buenas sensaciones, pero sin su presencia. Y a todo esto se sumaron unos días de borrasca intensa, diluvio que parecía que iba a caerse el cielo encima. El agua inundaba las calles. Los rayos y truenos tenían a los habitantes atenazados en sus casas. Las cosechas corrían el peligro de perderse, y el pueblo de destrozarse.
Entonces, cuando todo parecía abocado al desastre, un fuerte grito de rabia sonó desde el foro. Los vecinos salieron rápidamente bajo la lluvia a ver que sucedía. Era Agón, consejero de lo relativo a las luchas, y consejero también con más amor propio.
Arengó a sus vecinos con estas palabras: “¿vamos a dejar que se hunda nuestro pueblo? ¿Acaso no podemos aprovechar la lluvia para regar nuestros campos? ¿Acaso no seguirán viniendo rachas de viento sureño que nos de calor? ¿Acaso en nuestro viaje no nos acompañaran su buena energía? ¿No hay más vecinos que puedan tomar las riendas del consejo? El viaje se acerca. Tengamos buena actitud, que no todo es tan malo como creéis. Trabajemos todos para estar lo mejor preparados posibles. Limpiemos nuestro pueblo. Recojamos agua de lluvia. Recojamos frutos y semillas que poder sembrar después. Cuidemos de nuestro pueblo, y los pueblos vecinos que tomen nuestro ejemplo, y se quieran más a sí mismos.
Entonces todos se pusieron a trabajar. El pueblo rápidamente tomo otro aspecto. Incluso vino una racha de viento cálido que alejo las nubes más grandes. Era fruto de ser positivos…