Está todo preparado para partir. Las pilas cargadas, los frutos recogidos, el “campamento levantado”. Como botas en los pies con las que caminar con seguridad, la confianza en uno mismo, la confianza en los “sabios expertos”. Como bastón de ayuda en el que apoyarnos, el cariño y la buena energía que mandáis todos. Como compañeros de viaje, libros, música y películas, mi gente en la lejanía y MI GENTE en la cercanía. Como impulso extra, empujones sureños por la espalda y algo de doping, que siempre viene bien.
La ruta de viaje es sencilla. Unos días de “dura senda”, la cual agotará, mucho, durante, pero sobre todo después, hasta llegar a la nueva fuente. Una vez allí, y con las consecuencias del duro camino a cuestas, unos días más (un ciclo lunar) para volver a construir la villa alrededor de la nueva fuente, y esperar que pueda surtir de nuevo de vida este pueblo, que tantas ganas tiene de seguir. Y seguirá, no hay duda….
