Pero llegó la realidad. Y ésta era que el llegar a la fuente era solo el principio del viaje. De momento el consejo del pueblo no estaba formado por gente del pueblo. Allí ahora quién se reunía y tomaba las decisiones eran los expertos extranjeros, sin atender muy bien a las necesidades mas internas de los aldeanos, y solo a lo concerniente a necesidades de la nueva fuente. Al consejo sólo acudía un miembro del pueblo, a modo de oyente, para luego informar al resto del pueblo. Intentaba llevar al consejo las necesidades del los "villanos", pero éstas eran desoidas, lo cual tenían a los habitantes con una mezcla de frustración, rabia, tristeza e impotencia.
Luego "La Fuente". Dentro de que era una buena fuente, había que vigilarla mucho de que produjera lo suficiente para que el pueblo estuviera abastecido. Para ello habia que tratarla mucho, y aun así, aun no funcionaba correctamente del todo. Lo cual hacia estar un poco desabastecidos todavia a los aldeanos.
Eso unido a unos pueblos vecinos, muy preocupados, pero muy agobiantes, y el no poder sembrar aun los verdes campos ni alcanzar el deseado nuevo horizonte, terminó por llevar a estar a los aldeanos unos días realmente perdidos. Sin rumbo, y tristones.
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